domingo, 29 de diciembre de 2013

Cada bebé por su nombre.

En un sinfín de ocasiones oigo hablar a la gente de bebés intrauterinos. Al referirse a ellos, utilizan la palabra “feto” y se me llevan los demonios. La cólera me invade y se me nubla el corazón.
Entiendo que es la palabra elegida para definir a los bebés que están aún con la ardua tarea de formarse, pero me parece una palabra tan fea… me da la sensación de que es imposible usarla sin un tono despectivo.
Hace un par de días, oía por la tele a una especialista en relaciones sexuales durante el embarazo. Durante su intervención, utilizó la palabra feto un sinfín de veces… en ningún momento hizo referencia a los bebés como tales, ni tan solo por el hecho de que repetir una misma palabra en un espacio cortito de tiempo (sea hablado o escrito) es signo de pesadez y de poca fluidez verbal.
Detrás de cada bebé hay una mamá y un papá, unos hermanos (posiblemente), unos abuelos, unos tíos, primos, amigos… Cada nombre esconde una historia.
No conozco a ninguna mamá que durante su embarazo llame a su bebé “feto”. No todo el mundo elige el nombre de inmediato, claro está, de hecho suele ser motivo de debate durante meses en una pareja gestante, pero si no hay nombre, hay mote cariñoso tipo: garbancito, pulguita, pececillo, bolita… Y ¿por qué? Pues porqué hay vínculo. Les guste a los médicos o no. Os dejo con una lista de nombres de todos los bebés que sé que brillan con luz propia. La encendieron muy pronto, pero no por eso no existen.

Cora, Paula, Óscar, Nil, Álex, Martí, Quim, Ishan, Gerard, Pol, Aroa, Alan, Oriol, Laia, Jan, Gerard & Guillem, Frédérick Lleonard, CarlosVera, Marta, Iván, Jan,  Iris, Jordina, Tànit, Uma, Jofre & Habi, Elian Alvar, Joel, Vera, Marc, Catita,  Bruno, Ona & Abril, Martí,  Jana, Arlet, Aina, Isaac, Frijolito, Kai & Altair, Ariel, Albert, Naiara, Dylan,  Eloy, Víctor, Zaira, Ariadna, Marta, Noa, Paula, Eva, Joan, Vega, Aren, Enara,  Flavio, Ariadna, Daniel, Blanca  & Ona, Hugo, Ainhoa, Tina, Júlia, Eira,  Vianca, Mariana, Rodrigo, Francis, Unai, Emilio, Berta & Roc, Lilah, Lilith, Claudia, Erik, Luna, Luca, Álex, Alba María,  Abel, Valentina, Hugo, Davide, Joan, Carla, Nicolás, Pau, Inés, Sonia, Cheyenne, Marc, Lola, Aitana, José, Naiara, Mikel, Andrea, Alberto, Fernandito, Alejandro, Oliver, Marcos, Sergi & AdriàBernat, Mar,  Alba, Alonso, Iveth, Queralt,Emma, Liam, Óscar, Bernardita, Laura, Alejandro, Enzo, Izan, Abril, Bruno, Rodrigo, Irene, Roberto, Martina, Pilocillito, Itzia, Gala de la Luz, Marc, Paula, Felipe, Aina, Vega, Ainita, Joan, Uma, Arlet, Jan, Leandro, Laura, Bernat, Adrián, Aitana, Flavio, Felipe, Dario, Helena Altair, Isabella, Unai, "Estrellita", Ángel, Álex, Marc, Daniel, Mora, Nora y Vega, Juan, Marco y Julia, Isona, Meritxell, Johanna Micaela, Laura y Alejandro, Dana, Teo, Pau, Aroa, Aina, Leonardo Gael, Jorge, Jorain, Álex, Queralt, Mario, Zaira, Gonzalo, Elías, Ayelén, Gino, Alícia, Júlia, Kira, Andrea, Maya, Aren, Abril, Joan, Fátima Scarlett, Nahuel, Milagros, Cristian Alejandro, Sara, Hugo, Carlota, David, José y Santi, Paula, Marc, Vicki, "Burby", Brian, Máximo de Jesús, "Baby Laurita", Gonzalo, Joel, Jan, Julen, Enzo Mathias, "Lucero", Oriol, Ximena Elizabeth, Victoria Abril, Daniel, EloyMaia, Miguel Ángel, Evan Luis, Gabriel, Mateo Antonio, Valeria Abigail, Athenea, Luis Antonio, Jan, Giovanni Paolo, Ana Victoria, "Peke", Luna, Naia, Samuel Daniel, Jaidnys Amari, Carlos Francisco, Angel Noel, Marina, Diego, Janiel, Dayalis, Janeris, Luna, Melliz, Jessica, Steven Jomar, Noa, Jaime, Adriana, Nora, Julian Emir, Fiorella, Natalia Andrea, Joel, Marta, Natalia, Mario, Julia, Joaquin y Victor, Helena, Joaquin, Mikaela, Diego José, Valeria, Sara, Valentina, Yoniel Zahir, Nabil, Isaac, Bryan, Jose y Santi, "Mellizos", Rodolfo, Lucas Tadeo, Claudia, Iker, Elías y Tadeo, GuillermoCarlota, Eloi, Eva, Júlia, Aina, Julia, Stephen Angel, Elián, Jorge Roberto, Nil, Claudia, Sandra, "Estrellita", Joaquin, Juan, Martín, María,  Beatriz, Lucas, Noa Hanna...
Detrás de cada nombre, hay una historia. Una vida no  vivida. Una ilusión rota. Una muerte prematura. Unos papás desolados. Un proyecto con un fin impuesto. Un bebé que solo fue bebé y no le dio tiempo a ser nada más a ojos de los ignorantes, pero que fue todo lo grande que se puede ser en el corazón de unos papás.

(Quizá publico este post en un mal momento. Sé que los aires están revueltos con la reforma de la ley del aborto. Pero mi reivindicación no tiene nada que ver con política ni con la iglesia. Cada cual que haga lo que sienta. Creo que una mujer se convierte en mamá cuando se siente como tal. Y un hijo es hijo si los papás así lo sienten, independientemente de que éste solo conozca la vida uterina.
Los bebés a los que nombro ya no viven, pero vivieron y son y serán siempre muy hijos de sus padres. Y sus padres, muy padres de sus hijos. )


viernes, 20 de diciembre de 2013

"Pels presents i pels ausents"

Las Navidades se acercan. Las Navidades llegan. Las Navidades se van.
Es una época. Unos días. Varias horas largas.
Hay a quien le gusta. Quien las odia. A quien le dan igual.

Cada año, en cada rincón del mundo hay una silla vacía en torno a una mesa llena de calorías, alcohol y demás suculenteces.
No es fácil. No gusta. No apetece.

Si te falta alguien, la Navidad, deja de tener esa magia que dice la tele. Si la ausencia te acompaña, la tristeza en estos días crece. Y no se puede evitar. Es la época de falsa felicidad por excelencia. Los regalos, las luces, los papanoeles que escalan ventanas de vecinas… toda la cuidad se disfraza, al unísono, de color rojo-dorado-pomposo y se dispone a gastar y gastar y gastar y comer y comer y comer. Se brinda, se rebrinda y se vuelve a brindar. Se piden deseos y se hacen promesas.

Si a quien tú quieres no está, tienes la sensación de que el mundo se burla de ti. Y es curioso, porque a todos nos falta alguien. Estoy segura de que bajo ese manto de felicidad y de “winglebells” hay una nota de ausencia y una lágrima para el recuerdo en todas y cada una de las personas que celebra afanosamente estos días.


Miquel, mi compañero de vida, siempre, al brindar, les hace un guiño a todos aquellos que vuelan por las nubes. Sea un brindis navideño, cumpleañero o que celebres algo digno de ser brindado. Al hacer “chin-chin” se le oye decir “pels presents i pels ausents” (por los presentes y los ausentes). Me parece un gesto muy bonito. Le sale automático. Siempre dice que es que él tiene más familia allí arriba que aquí abajo.

Esta será nuestra tercera Navidad sin Cora. La primera dio miedo. Ésta tercera ya me siento más veterana. Tuve la suerte de pasar una con ella. Un mes antes de que nos dejara. Fue bonito, la verdad. Toda la familia halagando tu barriga, haciendo planes, bromeando con el siguiente año, me hicieron regalitos… esos planes se quedaron intactos como los polvorones malos que llegan a primavera sin ser catados. Y ya nunca más nadie se atrevió a fantasear.

La primera, la más difícil por el simple hecho de ser la primera, fue la más triste y la más alegre. Hacía apenas un mes que sabíamos que una pulguita crecía en mí. Aprovechamos los encuentros familiares para dar la noticia disimulando lágrimas y forzando sonrisas.
La verdad es que ayudó mucho a pasar esa incómoda visualización de cómo debería estar siendo esa Navidad.
No puedo decir que esta época sea especialmente triste para mí, porque tampoco es especialmente alegre. Solo hay una cosa que me duele y no puedo evitar, y no es que sea propia de la navidad. Me punza cada vez que hay reuniones familiares. Siempre hay alguien que entona un “qué bien, ya estamos todos”. Lo noto como un cuchillo. Sé que es cosa mía, pues es cierto, estamos todos los convocados. Pero a  mí me duele. Para mí nunca estaremos todos. Siempre faltará ella.

Realmente la muerte es muy suya. Viene, arrasa y se va. Sin más. Hay veces que avisa, aunque nunca se está preparado. Y el dolor duele igual.

Este año, por tercera vez consecutiva, no habrá un regalo bajo el árbol para ti. Sé que no vendrás a las cenas ni comidas. Y que no te pondré un vestido nuevo. Este año, una vez más, brindaré con tu ausencia y tocaré tu recuerdo.
Empieza un  nuevo año sin ti. Nuevas experiencias, nuevas oportunidades, nueva vida por vivir.

Te seguiremos echando de menos, mi petita. Seguiremos dándole color a la vida que nos ha tocado vivir y le pondremos todo nuestro amor a cada cosa que hagamos. Solo de esta manera podremos hallar esa felicidad tan buscada en estos días de fiesta.

Por y para ti, Cora. Hemos apostado por ser felices, pese a tu ausencia. Eso duele, cariño, duele mucho, pero entendemos que tuviste que marcharte y lo respetamos. Ahora queremos mantener vivo tu recuerdo y mantener viva nuestra vida. Sea Navidad o el día que sea. Sé que allá donde estés te contagia nuestra felicidad. Ojalá fuéramos 4. En realidad somos 3 + 1. Pero pesa a todo, somos una familia preciosa.

- Que tengáis unas fiestas llenas de lo que queráis. -