domingo, 5 de octubre de 2014

Voz, luz y color

Ayer fue un día muy especial. Hace 4 años que lo es, y seguimos sumando.
En las Diadas de Petits amb Llum, siempre hay emociones nuevas, más antiguas y más frescas. Más personas, más globos, más bebés.
De los 4 años, el de ayer fue, quizás, el más bonito en cuanto a imagen en el cielo.
Es como si nuestros niños se hubieran remangado las alas y hubieran estado haciendo limpieza general de nubes. Cielo raso y limpito para que empiece la fiesta de los globos.

Me impresionó, una vez más, la cantidad de bebés que vuelan. La cantidad de vacío que dejan. La cantidad de amor que despiertan.
Lágrimas, abrazos y un aplauso que rompe el silencio de tanto globo volador.

Me los imagino a todos juntos, a semejanza de sus papás, esperando con anhelo cazar ese globo preparado para ellos, y esa estrella con las palabras que les quedaron por decir a los que más los quieren.
 Me gusta imaginar que siguen vivos, de otra manera, en un mundo paralelo al nuestro. Y que juegan, ríen y son felices. Que nos mandan fuerzas si flaqueamos, nos miman y protegen.
Puede parecer algo fantástico e irreal, pero no me convence la idea de que la muerte te mata y ya está. Creo que somos algo más y en algún momento nos reencontraremos.

Sea como sea, una vez más, ayer, fue el día de nuestros petits. Por y para ellos. En el que les dimos voz, luz y color para que se oiga su brillo para siempre.

viernes, 12 de septiembre de 2014

No más cumples en silencio

Hace tiempo que, siempre que puedo y me entero, me gusta felicitar a los bebés de las nubes cuando llega su cumpleaños. Tristemente suele ser un día que se vive en silencio, sobre todo conforme van pasando los años.
 A veces, las personas más cercanas nos dedican un guiño haciéndonos saber que tampoco se olvidan y se agradece mucho. 
Cuando felicito públicamente a los amiguitos de mi Cora, siempre os sumáis a las felicitaciones y es emocionante ver cuánto amor despiertan nuestros chiquitines.
Es por eso que hoy os traigo una propuesta que hace tiempo que me ronda por la cabeza, y os invito a participar si os apetece.
Solo tenéis que enviarme un privado por Facebook o un meil a duelocondoula@gmail.com, diciéndome el nombre de vuestro peque y su día especial. 

Me comprometo a felicitar públicamente a tu bebé a través de FB y así entre todos los papás, haceros vivir ese día un poquito más acompañados ¿Qué os parece? ¿Os animas? 

NO MÁS CUMPLES EN SILENCIO -

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cuando no te pasa a ti.

Recuerdo, hace más de 5 años, una amiga cercana se quedó embarazada. 
La primera del grupo. ¡Qué emoción! Su bebé era chiquitín. 
Ella aseguraba que le latía el corazón, yo casi ni me lo creía. algo tan pequeño tenía corazón. Pero si era un feto...
Antes de poder creérmelo, ese ser al que yo llamaba feto, voló hacia las estrellas dejando a su mamá triste y vacía.
"Pues ya tendrá otro" pensé yo. "Total, estaba embarazada de nada. No sé yo si eso del que ya latía se lo ha inventado..."
¡Qué inculta, ingenua y "pocasolta" (como decimos los catalanes) que era yo!
Mi amiga, acababa de perder a su bebé. Su querido bebé. Su primer bebé.
Y yo, como la mayoría de las personas de su entorno, minimizamos su dolor y desautorizamos ese duelo que ella necesitaba vivir, como mamá si hijo.

Al tiempo volvió a quedar embarazada, y ese primer chiquitín casi cayó en el olvido (no para ella, claro está). Y su barriga creció y su bebé nació y nadie se atrevía a hablar de aquel bebé que pudo ser y no fue.

Cuando conocí la fatídica noticia de que Cora había muerto, ella fue una de las primeras personas que se me pasaron por la mente.
¿Cómo podía haber sido tan cruel con mis palabras? ¿cómo podía haber ninguneado su dolor de esa manera? ¿Cómo podía no haber entendido su dolor?
No la entendí por que en aquel momento no sabía ni lo que era tener un hijo, ni lo que significaba perderlo.
Tardé meses en hablar con ella y pedirle perdón.
Mis propias palabras me reconcomían por dentro y de tanto en tanto me venía a la cabeza eso de . Me sentía fatal.
Por fin una tarde de verano la llamé, y le pedí perdón. Necesitaba hacerlo. Sé que para ella no era quizás tan importante como para mí. Pero sentí un alivio muy grande.
Hoy hace dos años que la vida le golpeó otra vez del mismo lado y le hizo revivir la dura experiencia de perder a su bebé. Qué injusta la vida, qué cabrona, qué de todo...
¿Hacía falta otra vez?
Esta vez ya no pensé todas aquellas barbaridades... Esta vez conocía el dolor porque lo había sufrido en mí.

Qué poco duele el dolor cuando no es tuyo. Pero cómo mata cuando te pertenece.
Esta mamá es una valiente y la admiro mucho, aunque creo que no se lo he dicho nunca.

Tiene dos niños a los que abrazar y otros dos a los que añorar. No es fácil vivir con el corazón dividido entre tu casa y las estrellas. Pero eso pocos lo saben.
No conocí a esos bebés. Ni siquiera los pude acariciar a través de la barriga de su mamá, pero para mí son muy especiales, tanto como los otros dos a lo que sí conozco y que tantas sonrisas me arrancan con sus divertidas locuras de nenes.
Carlos y Vera, que así se llaman aunque poca gente lo sepa, son tan hijos suyos como Dani y Mia, que son la cara visible de su familia.

Y hoy hace dos años que Vera no está. Y aunque tenemos la capacidad de acostumbrarnos a la ausencia, el recuerdo está presente y en su casa la echan de menos. A Vera se la quiso, se la quiere y se la querrá siempre. Por pequeñita que fuera. Por poquito tiempo que estuviera. Por poca gente que supiera de ella...

Con su pie chiquitito, pisó fuerte y dejó una huella enorme.

Gracias, Da, por permitirme aprender contigo, por hacer que siempre me divierta a tu lado, y sobretodo por darme 4 sobris. Te quiero.


viernes, 5 de septiembre de 2014

"Bebés invisibles"

Hace unos meses, tas ir a ver la obra de teatro Llibert, de Gemma Brió, me llegó un correo de la autora y actriz, comentándome que había una periodista que buscaba un par de mamás que contaran la historia sobre la pérdida de su bebé. Y que quizá me apetecía participar.
Me entusiasmé enseguida, y nos pusimos en contacto. Esta periodista era Eva Domínguez, que está al frente de MiNuShu, y se dedica, entre otras cosas, a hacer reportajes especiales. Uno de sus proyectos es una serie documental on-line, llamada “Nacer es un mundo”, en la que entrevista a diferentes personas que aportan distintas visiones en torno al nacimiento. Esta vez, quería hacer un capítulo dedicado a la muerte de los bebés intrauterinos.
Después de varios meils, quedamos. Me pareció como si la conociese de toda la vida. Una persona cálida, respetuosa y muy amable. Le hablé de mí, de mi familia, de mi Cora. Me sentí comodísima ante una mirada dulce que trasmitía una paz… Me iba preguntando cosas, yo respondía… fue un encuentro precioso. Me explicó en qué consistía en proyecto y si quería participar contando mi testimonio. Acepté encantada. Para mí es un honor poder hablar de mi hija y saber que mis palabras serán bien recibidas. A los pocos días sé que registró la historia de Ana Pérez y su dulce Valentina.
El resultado, éste. 

(Cada vez que alguien ve este vídeo, nuestros bebés invisibles cobran luz, así que si te ha gustado: comparte, comenta, difunde... gracias!!)

viernes, 30 de mayo de 2014

Un año acompañando duelos y arcoiris.

Hoy hace justo un año que me embarqué, cora-zón en mano, haciendo realidad “Duelo con Doula”.
365 días repletos de entusiasmo, entrega y emociones.

La idea de poder acompañar en procesos de duelos maternales nació con la muerte. Se gestó durante el amor, y vivirá mientras tenga yo aliento.
Creo profundamente el poder del amor, y siento con toda mi alma que mi camino está empezando y dejará una estela para el que quiera venirse conmigo a surcar los mares del dolor y las alegrías del alma.
Estoy feliz de estar aquí. Orgullosa de mi misma y de los pasos dados. Del futuro que presiento y del pasado que me arropa y me sustenta la base de quién soy.
Presto mi mano a quien desee tomarla. Ofrezco mi compañía a los ojos tristes. Subvenciono tiritas a corazones rotos. Seco lágrimas de úteros huérfanos.
Te acompaño, si es tu deseo, por este camino de amor y lágrimas.

Gracias a las familias que durante este año me han confiado sus más profundos sentimientos, sus dolores más agudos, sus lágrimas más certeras. A las que han depositado el llanto de la orfandad sobre mis hombros. Me han hecho sentir privilegiada, ya que recibo el amor más puro y majestuoso: el de una madre hacia su bebé.

Gracias a las mamás que vierten sobre mi ser los miedos entremezclados de un
nuevo embarazo que me dan el privilegio de acariciar la valentía con la punta de los dedos. Admiro el cora-je por encima de todo. Aplaudo a los valientes y abrazo a los temerosos.

Gracias a la vida que me ofreció esta bifurcación en el camino. Me la pintó como un percance, pero en verdad me estaba brindando una oportunidad. La aproveché. La abracé. La hice mía. Y del dolor, nació el amor, que se convirtió en este proyecto que defiendo hoy.

Me felicito a mí, sin egocentrismos, pero con autoestima. Por el esfuerzo, la ilusión y el trabajo hecho. Por las semillas sembradas y los frutos recogidos. Por los dolores acompañados y las emociones sostenidas. Por las sonrisas con las que me despierto y los sueños con los que me acuesto. Me felicito por hacer posible que un dolor acompañado duela menos.

Agradezco infinitamente a mis compañer@s de camino que me apoyan incondicionalmente y me aman por lo que soy.

Gracias a l@s que creéis en mí. Me dais fuerza para luchar cuando hay tormenta.

Que los duelos que vengan, puedan ser acompañados.



domingo, 4 de mayo de 2014

Para ti, mamá.

Hoy es el día. Nuestro día. El día de las mamas. Y eso incluye a todas las mamás.

A las que van locas recogiendo, fregando, trabajando, cocinando, mimando, riendo, cantando, bañando, pensando... y cualquier -ando que se le pueda ocurrir a nuestro vocabulario;
Y a las que acompaña el silencio. El vacío. Las lágrimas. El olvido. La ausencia. El pasado.
Ellas también son mamás. No las mamás que esperaban ser, pero son mamás con todas las letras. Mamás en mayúsculas. Mamás subrayadas. Mamás gigantes.
Son mamas porque tuvieron hijos. No importa si éstos fueron más grandes o más chiquitos. Fueron y serán siempre hijos y nosotras seremos siempre sus mamás. Pero no son menos hijos que los que manchan pañales, dedican besos o saltan sin parar.
Son hijos que brillan. Hijos que vuelan. Hijos fugaces.

Tenemos el titulo de mamás, la vida nos lo otorgó, y aunque la muerte viniera a visitarnos, y nos arrancara de cuajo la felicidad, no pudo llevárselo. Así que nuestro es.

Algunas volvimos a concebir, y empezamos a ejercer. Ahora la sociedad nos sonríe y nos deja utilizar el término madre para referirnos a nosotras mismas.
Otras se quedaron a las puertas y, hoy, en este día reciben silencio, ausencia, y dolor.
Así que va por ti, mamá huérfana de hijo, mamá ganadora de batallas, mamá infinita.
Sé que el dolor, hoy, duele más. Es más bravo, más intenso, más punzante.

El dolor no lo regala el día en sí. Lo aumenta la sociedad que nos niega, la que nos aparta, la que no nos quiere mirar, y nos susurra un "hoy, tú no".
Y yo te digo que HOY, TÚ SÍ MAMÁ. Hoy es tu día.

Te admiro, te honro y te aplaudo, mamá valiente.

No hay nada más difícil que ser una mamá rota, de brazos vacíos, de paralizante silencio.
Una mamá que quiere y no puede ejercer.
Una mamá que derrocha amor en cada mirada y que lo reparte con solo suspirar.
Una mamá eterna, brillante y luminosa que ama por encima de lo posible y lo imposible.
Una mamá que ama tan fuerte que desafía a la muerte
Una mamá que entiende lo valioso de la vida y el valor de un instante.
Una mamá infinita con su bebé eterno.
Una mamá que tuvo el coraje de abrazar a la muerte cuando esperaba a la vida.
Una mamá que se atrevió con la vida cuando solo conocía a la muerte.
Una mamá arquitecta de un futuro que se desquebrajó.
Una mamá que se topó con la cara B de la maternidad.

Una mamá que ama sin condiciones, solo con amor.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Para ti, papá.

Padre:  (Del latín pater, -tris)   Varón/macho que ha engendrado. (Real Academia Española).

El diccionario no se equivoca. Me enseñaron que cuando no sabía alguna palabra, buscara su significado allí. Y aunque conozco perfectamente a qué hace referencia la palabra padre, he decidido buscarla para respaldar mi versión de lo que significa ser papá.

Buscando, he encontrado otra definición que me ampara más aún : "... ser padre (o madre) es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor..." (José Saramago).
Lo que digo siempre: ser papá es un acto muy valiente. Ser un papá sin hijo (físico), es casi heroico.

Hoy es un día especial para ellos, para todos, pero para los héroes aún más, pero muy pocos lo saben.
Saldrán a la calle sin ser reconocidos, sin que la sociedad les brinde el derecho de sentirse identificados con la campaña de "feliz día, papá", sin poder disfrutar de ese dibujo que con ilusión debía haber sido preparado...

Me parece increíble la tarea de un papá que ha visto volar a su bebé. La mamá, sin tener mucho derecho tampoco, es mínimamente arropada por la sociedad los primeros días. Pero, ¿un papá?
Se ven obligados a coger las riendas rotas de su familia y tirar de un carro sin ruedas. Los médicos, los tramites, las llamadas, las visitas, el trabajo, la casa... La tristeza les ahoga pero no les está permitido llorar. Han de animar a su mujer,  contenerla, abrazarla, mimarla, quererla, consolarla, animarla... ¿y ellos? ¿dónde está el espacio donde ese súper hombre es papá?

 Un papá huérfano de hijo y de futuro. Se queda solo, manteniendo el pilar base de la vida que construyó junto a su mujer y que ahora el tsunami de la muerte lo ha volado por los aires.

Y no, nadie piensa en ellos. Si alguien, del grupo de los sensibles, se acerca y le pregunta, es para interesarse por su mujer...ellos están bien. ¿No los ves? van a trabajar, a la compra, siguen con su vida...
No les queda otra. Son los grandes supervivientes de la historia. Callan. Siguen. Avanzan.

Quiero agradecer a todos los padres la excepcional tarea que hacen durante el duelo. En especial al papá de mis hijos, que mantuvo el tipo de manera admirable y me protegió como un león a su manada.

Gracias a todos los papás por mantenernos en la vida,
 cuando solo pensamos en dormir en la muerte.


                  Noelia Sánchez.