sábado, 29 de noviembre de 2014

Una nueva propuesta

Me hace muchísima ilusión compartir con todos vosotr@s esta nueva propuesta que, desde Duelo con Doula y en colaboración con otros profesionales, ponemos en marcha este próximo mes de Diciembre.

Iniciamos talleres prácticos, preparados con muchísimo amor y con el objetivo de poder trabajar el duelo de una manera distinta, dándole ese espacio que necesita el bebé que se marchó, a la vez que compartimos experiencias con familias como la nuestra.
Serán propuestas destinadas a personas que han sufrido la pérdida de uno o más bebés durante la gestación o después de nacer, sin importar cuánto tiempo ha pasado desde que aconteció la pérdida.  

No es fácil encontrar talleres vivenciales dirigidos exclusivamente a familias que han perdido un hijo, es por eso, que tanto yo, como los profesionales con los que colaboro nos sentimos muy orgullosas de poder emprender este camino práctico en el ámbito del duelo gestacional y neonatal. Las personas que impartirán los talleres, son profesionales cualificados en su ámbito además de conocer muy de cerca los sentimientos que invaden a las familias en duelo, por lo tanto, hemos cuidado muchísimo el formato de nuestras propuestas pensando siempre en que os sintáis lo más a gusto posible.













No hace falta que te decidas por uno de los dos, si participas en ambos, recibirás un obsequio sorpresa!!!

Para más info e inscripciones: escríbeme un correo a duelocondoula@gmail.com.

 (Talleres también disponibles para regalar)




domingo, 5 de octubre de 2014

Voz, luz y color

Ayer fue un día muy especial. Hace 4 años que lo es, y seguimos sumando.
En las Diadas de Petits amb Llum, siempre hay emociones nuevas, más antiguas y más frescas. Más personas, más globos, más bebés.
De los 4 años, el de ayer fue, quizás, el más bonito en cuanto a imagen en el cielo.
Es como si nuestros niños se hubieran remangado las alas y hubieran estado haciendo limpieza general de nubes. Cielo raso y limpito para que empiece la fiesta de los globos.

Me impresionó, una vez más, la cantidad de bebés que vuelan. La cantidad de vacío que dejan. La cantidad de amor que despiertan.
Lágrimas, abrazos y un aplauso que rompe el silencio de tanto globo volador.

Me los imagino a todos juntos, a semejanza de sus papás, esperando con anhelo cazar ese globo preparado para ellos, y esa estrella con las palabras que les quedaron por decir a los que más los quieren.
 Me gusta imaginar que siguen vivos, de otra manera, en un mundo paralelo al nuestro. Y que juegan, ríen y son felices. Que nos mandan fuerzas si flaqueamos, nos miman y protegen.
Puede parecer algo fantástico e irreal, pero no me convence la idea de que la muerte te mata y ya está. Creo que somos algo más y en algún momento nos reencontraremos.

Sea como sea, una vez más, ayer, fue el día de nuestros petits. Por y para ellos. En el que les dimos voz, luz y color para que se oiga su brillo para siempre.

viernes, 12 de septiembre de 2014

No más cumples en silencio

Hace tiempo que, siempre que puedo y me entero, me gusta felicitar a los bebés de las nubes cuando llega su cumpleaños. Tristemente suele ser un día que se vive en silencio, sobre todo conforme van pasando los años.
 A veces, las personas más cercanas nos dedican un guiño haciéndonos saber que tampoco se olvidan y se agradece mucho. 
Cuando felicito públicamente a los amiguitos de mi Cora, siempre os sumáis a las felicitaciones y es emocionante ver cuánto amor despiertan nuestros chiquitines.
Es por eso que hoy os traigo una propuesta que hace tiempo que me ronda por la cabeza, y os invito a participar si os apetece.
Solo tenéis que enviarme un privado por Facebook o un meil a duelocondoula@gmail.com, diciéndome el nombre de vuestro peque y su día especial. 

Me comprometo a felicitar públicamente a tu bebé a través de FB y así entre todos los papás, haceros vivir ese día un poquito más acompañados ¿Qué os parece? ¿Os animas? 

NO MÁS CUMPLES EN SILENCIO -

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cuando no te pasa a ti.

Recuerdo, hace más de 5 años, una amiga cercana se quedó embarazada. 
La primera del grupo. ¡Qué emoción! Su bebé era chiquitín. 
Ella aseguraba que le latía el corazón, yo casi ni me lo creía. algo tan pequeño tenía corazón. Pero si era un feto...
Antes de poder creérmelo, ese ser al que yo llamaba feto, voló hacia las estrellas dejando a su mamá triste y vacía.
"Pues ya tendrá otro" pensé yo. "Total, estaba embarazada de nada. No sé yo si eso del que ya latía se lo ha inventado..."
¡Qué inculta, ingenua y "pocasolta" (como decimos los catalanes) que era yo!
Mi amiga, acababa de perder a su bebé. Su querido bebé. Su primer bebé.
Y yo, como la mayoría de las personas de su entorno, minimizamos su dolor y desautorizamos ese duelo que ella necesitaba vivir, como mamá si hijo.

Al tiempo volvió a quedar embarazada, y ese primer chiquitín casi cayó en el olvido (no para ella, claro está). Y su barriga creció y su bebé nació y nadie se atrevía a hablar de aquel bebé que pudo ser y no fue.

Cuando conocí la fatídica noticia de que Cora había muerto, ella fue una de las primeras personas que se me pasaron por la mente.
¿Cómo podía haber sido tan cruel con mis palabras? ¿cómo podía haber ninguneado su dolor de esa manera? ¿Cómo podía no haber entendido su dolor?
No la entendí por que en aquel momento no sabía ni lo que era tener un hijo, ni lo que significaba perderlo.
Tardé meses en hablar con ella y pedirle perdón.
Mis propias palabras me reconcomían por dentro y de tanto en tanto me venía a la cabeza eso de . Me sentía fatal.
Por fin una tarde de verano la llamé, y le pedí perdón. Necesitaba hacerlo. Sé que para ella no era quizás tan importante como para mí. Pero sentí un alivio muy grande.
Hoy hace dos años que la vida le golpeó otra vez del mismo lado y le hizo revivir la dura experiencia de perder a su bebé. Qué injusta la vida, qué cabrona, qué de todo...
¿Hacía falta otra vez?
Esta vez ya no pensé todas aquellas barbaridades... Esta vez conocía el dolor porque lo había sufrido en mí.

Qué poco duele el dolor cuando no es tuyo. Pero cómo mata cuando te pertenece.
Esta mamá es una valiente y la admiro mucho, aunque creo que no se lo he dicho nunca.

Tiene dos niños a los que abrazar y otros dos a los que añorar. No es fácil vivir con el corazón dividido entre tu casa y las estrellas. Pero eso pocos lo saben.
No conocí a esos bebés. Ni siquiera los pude acariciar a través de la barriga de su mamá, pero para mí son muy especiales, tanto como los otros dos a lo que sí conozco y que tantas sonrisas me arrancan con sus divertidas locuras de nenes.
Carlos y Vera, que así se llaman aunque poca gente lo sepa, son tan hijos suyos como Dani y Mia, que son la cara visible de su familia.

Y hoy hace dos años que Vera no está. Y aunque tenemos la capacidad de acostumbrarnos a la ausencia, el recuerdo está presente y en su casa la echan de menos. A Vera se la quiso, se la quiere y se la querrá siempre. Por pequeñita que fuera. Por poquito tiempo que estuviera. Por poca gente que supiera de ella...

Con su pie chiquitito, pisó fuerte y dejó una huella enorme.

Gracias, Da, por permitirme aprender contigo, por hacer que siempre me divierta a tu lado, y sobretodo por darme 4 sobris. Te quiero.


viernes, 5 de septiembre de 2014

"Bebés invisibles"

Hace unos meses, tas ir a ver la obra de teatro Llibert, de Gemma Brió, me llegó un correo de la autora y actriz, comentándome que había una periodista que buscaba un par de mamás que contaran la historia sobre la pérdida de su bebé. Y que quizá me apetecía participar.
Me entusiasmé enseguida, y nos pusimos en contacto. Esta periodista era Eva Domínguez, que está al frente de MiNuShu, y se dedica, entre otras cosas, a hacer reportajes especiales. Uno de sus proyectos es una serie documental on-line, llamada “Nacer es un mundo”, en la que entrevista a diferentes personas que aportan distintas visiones en torno al nacimiento. Esta vez, quería hacer un capítulo dedicado a la muerte de los bebés intrauterinos.
Después de varios meils, quedamos. Me pareció como si la conociese de toda la vida. Una persona cálida, respetuosa y muy amable. Le hablé de mí, de mi familia, de mi Cora. Me sentí comodísima ante una mirada dulce que trasmitía una paz… Me iba preguntando cosas, yo respondía… fue un encuentro precioso. Me explicó en qué consistía en proyecto y si quería participar contando mi testimonio. Acepté encantada. Para mí es un honor poder hablar de mi hija y saber que mis palabras serán bien recibidas. A los pocos días sé que registró la historia de Ana Pérez y su dulce Valentina.
El resultado, éste. 

(Cada vez que alguien ve este vídeo, nuestros bebés invisibles cobran luz, así que si te ha gustado: comparte, comenta, difunde... gracias!!)

viernes, 30 de mayo de 2014

Un año acompañando duelos y arcoiris.

Hoy hace justo un año que me embarqué, cora-zón en mano, haciendo realidad “Duelo con Doula”.
365 días repletos de entusiasmo, entrega y emociones.

La idea de poder acompañar en procesos de duelos maternales nació con la muerte. Se gestó durante el amor, y vivirá mientras tenga yo aliento.
Creo profundamente el poder del amor, y siento con toda mi alma que mi camino está empezando y dejará una estela para el que quiera venirse conmigo a surcar los mares del dolor y las alegrías del alma.
Estoy feliz de estar aquí. Orgullosa de mi misma y de los pasos dados. Del futuro que presiento y del pasado que me arropa y me sustenta la base de quién soy.
Presto mi mano a quien desee tomarla. Ofrezco mi compañía a los ojos tristes. Subvenciono tiritas a corazones rotos. Seco lágrimas de úteros huérfanos.
Te acompaño, si es tu deseo, por este camino de amor y lágrimas.

Gracias a las familias que durante este año me han confiado sus más profundos sentimientos, sus dolores más agudos, sus lágrimas más certeras. A las que han depositado el llanto de la orfandad sobre mis hombros. Me han hecho sentir privilegiada, ya que recibo el amor más puro y majestuoso: el de una madre hacia su bebé.

Gracias a las mamás que vierten sobre mi ser los miedos entremezclados de un
nuevo embarazo que me dan el privilegio de acariciar la valentía con la punta de los dedos. Admiro el cora-je por encima de todo. Aplaudo a los valientes y abrazo a los temerosos.

Gracias a la vida que me ofreció esta bifurcación en el camino. Me la pintó como un percance, pero en verdad me estaba brindando una oportunidad. La aproveché. La abracé. La hice mía. Y del dolor, nació el amor, que se convirtió en este proyecto que defiendo hoy.

Me felicito a mí, sin egocentrismos, pero con autoestima. Por el esfuerzo, la ilusión y el trabajo hecho. Por las semillas sembradas y los frutos recogidos. Por los dolores acompañados y las emociones sostenidas. Por las sonrisas con las que me despierto y los sueños con los que me acuesto. Me felicito por hacer posible que un dolor acompañado duela menos.

Agradezco infinitamente a mis compañer@s de camino que me apoyan incondicionalmente y me aman por lo que soy.

Gracias a l@s que creéis en mí. Me dais fuerza para luchar cuando hay tormenta.

Que los duelos que vengan, puedan ser acompañados.